Un Espacio Para Ti

Escrito por Evaluz García-Burgos

El tema del fallecimiento de un ser querido, siempre es delicado por lo que implica el sentimiento de dejar de amar a alguien y entra el de la nostalgia de que jamás volveremos a verlos junto a nosotros.

Con la muerte del Santo Padre Juan Pablo II, me vienen recuerdos muy bonitos, para empezar porque nací en el mismo siglo que él y tuve la fortuna de estar frente a él en su primer viaje a México cuando visitó Guadalajara, hermosa ciudad, dónde yo vivía en ese tiempo. Me uní al grupo de chamacos que formamos una vaya de protección para evitar que alguien quisiera correr a abrazarle. Su presencia inundó el corazón de todos los presentes que variábamos mucho en edad, éramos jóvenes, había muchos niños y tal vez, en su mayoría personas mayores de edad, sinembargo nos distinguía el mismo amor y respeto por ver, con curiosidad al Obispo de Roma a quién se le conoció como “El Papa Peregrino”. Luego me tocó estar en la Ciudad de Los Angeles, California en el estadio de los Dodgers donde acudieron más de 60,000 mil almas gritándole al pasar y entre los gritos simpáticos, un ciudadano americano le decía, él pensando que hablaba buen español y queriéndose unir a la comunidad de mexicanos presentes: “Viva The Potatoe”; nos hizo reír mucho porque no dejaba de gritarle con un entusiasmo que se contagiaba. En Roma es un poco más solemne porque te inunda un sentido de paz mística que te hace sentir que estás muy cerquita de Dios; y seguramente para las personas que lo vieron aquí en Denver en la escuela Washington High, ha de haber sido muy emocionante y seguro se sienten parte de él.

Nos tocó conocer a un luchador por la paz, a un defensor de la Fé, a un hombre que logró dejar atrás las banderas del cristianismo para unificar a todas las religiones, para tener un mejor entendimiento de que aunque profesemos diferentes creencias, el Episcopal, el Judío, el Protestante, el Cristiano y el Católico, entre otros, es siempre ¡el pueblo de Dios! Y las religiones deben de procurar unificar y no dividir. En su labor eclesiástica fue un luchador incansable por defender la vida y el derecho de nacer, de crecer, de opinar, de vivir, de luchar; todo para ser mejor. Fuimos testigos, por su presencia, de que la bondad del ser humano no tiene límites, como tampoco los tiene la capacidad de amar sin importar el color, la religión, el pensamiento.

Otro ejemplo que yo tuve en mi vida fue mi padre quién murió muy joven, de apenas 46 años hace ya casi 13 años. El me enseño a ser una mujer independiente y a luchar por tener una educación y que en un futuro me pudiera servir para valerme por mí misma y no tener que depender de otras personas. Existe la creencia en nuestra sociedad de que la mujer nació para casarse y tener hijos y es una muy hermosa creencia y virtud, siempre y cuando no se nos niegue el deseo de salir adelante, de lograr nuestros sueños, de poder desempeñar una labor no tan importante como la de criar hijos pero si lo suficiente como para sentir que somos útiles, que tenemos mucho que compartir, que la vida no se detiene al casarnos, que somos además importantes. Mi padre, fue un hombre 100% “Macho” mexicano y aunque parezca una contradicción, para él era tan importante que yo estudiara y tuviera una carrera. Lo mejor de todo es que el mito del “Macho”, puede tener muchas variantes y la mejor es que los padres permitan y apoyen a sus hijas a que ellas aprendan algo más que a cocinar, o planchar, o lavar platos y que se les eduque para que salgan adelante en cualquier decisión que tomen sobre su futuro. Yo fui muy afortunada porque aparte de haber sido una joven muy consentida y protegida, aprendí por mis padres a que era importante tener algo tuyo en la vida y eso es, unos estudios que me han dado la posibilidad de salir adelante.

La muerte de mi padre fue muy difícil por la cercanía que teníamos, mis 3 hermanos, mi madre y yo con él, sin embargo hay muchas cosas que nos llevaron a tener un duelo menos triste, por lo menos en lo que a mí pensar se refiere. Yo admiré que él logró hacer lo que se propuso y eso fue: ¡Ser feliz!. Era un hombre grande de estatura y “gordito”, aunque nos decía “No estoy gordo…soy grande”. Tenía una hermosa voz, de esas que en cada serenata lograba el suspiro de toda mujer, lo cuál lo hacía el centro de atención con su guitarra en cada reunión. Para él compartir lo que tenía era el motivo de su vida, nos decía, para que quieres el dinero encerrado cuando hay tantas formas de compartirlo con los hijos, la familia, incluso los amigos. Logró darnos una buena forma de vida, con detalles muy simpáticos y otros muy estrictos como el no poder usar “shorts” por ser niña; tenia el sueño de ir al Carnaval de Río de Janeiro en Brazil y a 8 meses antes de su repentina muerte logró ir acompañado por mi Madre. Paco García nos dejó la fuerza del poder hacer eso en lo que creemos, a mi ver a él no le quedó nada por hacer….nos decía, todo hombre debe escribir un libro, plantar un árbol y tener por lo menos un hijo para sentir que pasó por esta tierra y dejó huella; no escribió un libro pero hizo teatro y quedó grabado su nombre en el arte, tuvo a sus hijos y plantó más de un árbol que hoy dan colorido a varias avenidas en Tijuana, su ciudad natal.

Cuando alguien querido muere, debemos de recordarlo día a día, no significa que debemos enterrar también el recuerdo ¡No! Es el recuerdo del amor el que los mantiene presentes en nuestra vida. Que muera alguien amado no es solo dolor, es también la fortaleza de saber que tenemos un “Angel” personal que nos cuida, es tratar de seguir sus pasos y lograr ser felices. La muerte nos enseña, a que hacer el bien siempre va a traer consigo un motivo que nos impulse a salir adelante a ser mejores. Incluyamos en nuestra vida cotidiana a aquellas personas que aunque ya no están presentes, significaron algo para nosotros porque solo así vamos a poder platicarles a nuestros hijos y nietos de las personas que un día formaron parte de nuestra vida. Mis hijos se refieren a su abuelo como si lo hubieran conocido, se expresan de él con tal naturalidad que parece que siguiera aquí, en este mundo con ellos.

Una frase que me gustó mucho y leí por ahí dice: “No llores por que termina, se feliz porque existió” y así tenemos que ser con el curso que lleva nuestra vida; agradecer que nos despertamos cada día y tenemos la oportunidad de compartir con quien está junto a nosotros un poquito de vida. Tomemos de ella lo mejor que nos ofrece; seamos cuidadosos con lo que hacemos y como conducimos nuestra vida, para poderla disfrutar al máximo y al voltear hacia atrás veamos que nuestros hijos se sienten orgullosos de sus padres.

Quisiera que la muerte del Santo Padre, nos trajera el gozo de saber que un hombre como él representó una figura de ejemplo para tantos de nosotros en todo el mundo y que su recuerdo va a morir solamente si lo permitimos en nuestro corazón, dejemos que siga siendo un ejemplo y una guía en nuestro camino. Recibamos la muerte de nuestros seres queridos con el pensamiento de que podemos aprender a vivir con el recuerdo en lugar de morir sin el.

UN ESPACIO PARA FESTEJAR A NUESTRA MADRE

Deseo felicitar a todas las madres que leen esta columna porque la labor que tenemos es la más importante que se nos encomienda, es un don de vida, es la bendición que se nos ha concedido como digo yo: “Por que hice algo bien en el camino”.

Ser Madre es un regalo de Dios y como cuidadoras y protectoras de los ángeles que nos son prestados quiero felicitarte a ti Madre que me lees, porque tu amor siempre es invaluable; no hay nada que los hijos podamos dar, más que amor, en recompensa de tantas noches de desvelo que pasaste por mí, de tantos sacrificios que hiciste por mí desde el momento en que nací.

Gracias a todas las Madres que me leen, porque son el ejemplo que guía nuestro camino, son la luz de nuestros ojos, son la verdad que aprendemos y el respeto que ofrecemos. Día de las Madres son todos los días que me levanto y pienso en ti y te llamo para decirte que iluminaste mi día al esbozar una sonrisa para ti.

¡FELICIDADES EN TU DIA!

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